El síndrome de autofermentación, conocido en inglés como auto-brewery syndrome, es un trastorno poco común en el que el intestino produce alcohol a partir de carbohidratos y azúcares, provocando síntomas idénticos a una borrachera sin haber consumido bebidas alcohólicas. Fue descrito por primera vez en la década de 1970 y, a nivel mundial, se han documentado menos de 100 casos.
La condición ocurre cuando levaduras o bacterias fermentadoras, como Saccharomyces cerevisiae y especies de Candida, crecen de forma excesiva en el intestino y transforman los carbohidratos de la dieta en etanol. Normalmente, la microbiota intestinal mantiene un equilibrio que impide este fenómeno, pero factores como el uso prolongado de antibióticos, dietas altas en azúcares o enfermedades como diabetes, síndrome de intestino corto o enfermedad de Crohn pueden favorecerlo.
Los síntomas incluyen mareos, falta de coordinación, habla pastosa, fatiga extrema, cambios de humor y hasta halitosis alcohólica. El diagnóstico requiere descartar otras causas y, en muchos casos, se confirma mediante una prueba de carga de carbohidratos bajo control médico, midiendo los niveles de alcohol en sangre tras ingerir glucosa.
En 2019, un paciente en Estados Unidos logró la remisión de la enfermedad después de un trasplante de microbiota fecal, manteniéndose sin síntomas durante casi tres años. Aunque este tratamiento es experimental, representa una esperanza para casos graves. En México no existen estadísticas oficiales ni reportes clínicos, pero testimonios como el de la actriz Dalilah Polanco han puesto el tema en la conversación pública.