En Cereté, Córdoba, una familia colombiana decidió darle a su recién nacida un nombre poco convencional que ha captado la atención mundial: Chat Yipiti Bastidas Guerra. La elección busca reflejar el impacto de la inteligencia artificial en la sociedad, evocando fonéticamente a ChatGPT, la conocida herramienta de OpenAI. El registro se formalizó el 15 de agosto de 2025 en la Registraduría Municipal y fue aprobado sin objeciones legales.
La historia se difundió rápidamente en redes sociales, generando opiniones encontradas entre los usuarios. Mientras algunos usuarios celebraron la creatividad y la originalidad del nombre, otros expresaron preocupación por posibles burlas, discriminación o complicaciones administrativas para la niña en su futuro escolar y social. Este caso se suma a la tendencia en Colombia de nombres inusuales, que a menudo reflejan influencias culturales, deportivas o innovaciones tecnológicas.
Desde el punto de vista legal, los padres en Colombia tienen libertad para elegir nombres, pero la Registraduría puede rechazar aquellos que atenten contra la dignidad del menor o lo expongan al ridículo. En años recientes, nombres como Valloleidys, Iam Davi, Ali Yunior, Betsililiana y Burgundófora se han registrado, mientras que otros como Judas, Belcebú, Nutella o Híbrido fueron prohibidos por su potencial estigmatizante. Un caso reciente parecido es el de Luis Bensonbun Berrido Martínez, cuyo nombre se originó por un error al intentar homenajear al cantante Benson Boone.