El periodista ruso Alexandr Boyarski encendió la polémica al declarar que las árbitras deberían “dedicarse a formar una familia” en lugar de dirigir partidos, señalando que “siempre” cometen errores en la cancha.
Las reacciones no tardaron en llegar: usuarios en redes sociales, colegas del gremio deportivo e incluso figuras políticas criticaron sus palabras. Aunque el comunicador intentó disculparse, la presión social llevó a que su medio de comunicación lo despidiera de manera fulminante.
El caso llegó hasta la esfera política, pues un diputado ruso pidió a la Unión de Futbol de Rusia evaluar si deben aplicarse sanciones adicionales. El episodio abrió un nuevo debate en torno al machismo y la discriminación dentro del deporte profesional.