El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, adelantó que dará su aprobación final para una ofensiva a gran escala en la Ciudad de Gaza, aun cuando se retomarán negociaciones con Hamás para liberar a los rehenes restantes y poner fin a la guerra bajo los términos de Israel.
La operación podría iniciar en cuestión de días y contemplaría el despliegue de 60 mil reservistas y la extensión del servicio de 20 mil más. El ejército israelí ya ha instado a organizaciones médicas y humanitarias a evacuar hacia el sur de la Franja de Gaza, en previsión de la ofensiva. Mientras tanto, los bombardeos de este jueves dejaron al menos 36 palestinos muertos, según hospitales locales.
La tensión crece tanto dentro como fuera del territorio. En Gaza, cientos de personas protestaron contra la guerra y las reubicaciones forzadas, en medio de la devastación y el temor de una nueva ola de desplazamientos. En Israel, familiares de rehenes realizaron manifestaciones en Tel Aviv para exigir que el gobierno detenga la ofensiva y priorice su liberación, al advertir que una escalada militar podría poner en riesgo sus vidas.
La presión internacional también aumenta. Naciones Unidas y varios aliados occidentales, salvo Estados Unidos, han pedido un alto al fuego inmediato y la liberación de rehenes. António Guterres, secretario general de la ONU, advirtió que una ofensiva en la Ciudad de Gaza causaría “muerte y destrucción masiva”.
Según el Ministerio de Salud de Gaza, más de 62 mil palestinos han muerto desde octubre de 2023, casi la mitad mujeres y niños, además de 271 fallecimientos por desnutrición. Israel cuestiona estas cifras, pero no ha ofrecido una estimación propia. El conflicto inició tras el ataque de Hamás del 7 de octubre, en el que murieron 1,200 personas y 251 fueron tomadas como rehenes.