El jueves 21 de agosto, Colombia fue escenario de dos atentados que dejaron al menos 18 muertos y pusieron bajo la mira del Gobierno a las disidencias de las FARC, especialmente al Estado Mayor Central (EMC), señalado como presunto responsable de los ataques.
El primer ataque se registró en El Chispero, zona rural de Amalfi, Antioquia, donde un helicóptero policial que transportaba a 12 agentes antinarcóticos fue impactado durante una operación de erradicación de cultivos ilícitos, provocando la muerte de todos los tripulantes. Horas más tarde, en Cali, Valle del Cauca, un camión cargado con explosivos estalló cerca de la Escuela Militar de Aviación Marco Fidel Suárez, causando seis muertos y 65 heridos, la mayoría eran civiles que se encontraban pasando por la zona.
Tras los hechos, las autoridades detuvieron a un hombre vinculado a las disidencias de las FARC, presuntamente miembro del EMC bajo las órdenes de alias ‘Marlon’, subordinado de la llamada Junta del Narcotráfico, un conglomerado de varias organizaciones criminales. La Fiscalía sigue indagando para esclarecer el impacto de los atentados y localizar a los culpables.