Marciala Razo Olvera, de 81 años, fue reportada como desaparecida desde el viernes 22 de agosto; su búsqueda terminó de manera trágica la tarde del martes 26, cuando su cuerpo fue hallado sin vida en una bodega dentro de su propia vivienda en el fraccionamiento Las Alamedas, municipio de Atizapán, Estado de México. Marciala, reconocida en la zona por su hábito de caminar a diario y llevar alimento a personas en situación de calle en las cuevas del Cerro de La Condesa, fue vista por última vez en Las Alamedas.
La desaparición movilizó inicialmente a familiares y vecinos hacia el Cerro de La Condesa, debido a que la última ubicación registrada de su celular marcaba esa zona alta. Vecinos suponían que había salido a alimentar a personas sin hogar, y el domingo comenzaron a buscarla en la colonia. La familia detectó actividad en su teléfono a las 2:30 de la madrugada del domingo, lo que indicó que alguien estaba usando el dispositivo antes de que se apagara. Durante los días siguientes, la Guardia Nacional, la Marina y la policía municipal se sumaron a la búsqueda en la zona señalada por el celular, sin obtener resultados.
No fue sino hasta la tarde del martes que, tras una nueva inspección de la vivienda, se encontró el cuerpo de la mujer en una pequeña bodega del patio, oculto detrás de varios objetos que lo cubrían, mientras emanaban olores fétidos. La información preliminar indica que Marciala aparentemente nunca salió de su hogar y habría fallecido desde el inicio de la alerta por su desaparición.
En paralelo, las autoridades detuvieron a tres personas en el Boulevard de las Palomas y Zenzontle, quienes presuntamente sustrajeron objetos de valor de la vivienda. Estos individuos fueron localizados en el Cerro de La Condesa, y uno de ellos tenía en su poder el celular de la mujer. La Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) será la encargada de determinar si los detenidos están relacionados con el fallecimiento de Marciala.