Autoridades de Nuevo León, en coordinación con los principales engordadores de bovinos, implementan medidas más estrictas contra el gusano barrenador del ganado (GBG), ante el riesgo que representa para la economía y el empleo en la entidad. Un solo descuido en su control podría provocar pérdidas significativas y afectar a miles de trabajadores del sector pecuario. Las autoridades recuerdan que los establecimientos que informan a tiempo no enfrentan clausura ni cuarentena, mientras que ocultar información puede derivar en sanciones administrativas y penales.
Entre los acuerdos establecidos se incluyen controles más estrictos sobre los proveedores de ganado, especialmente de la zona sureste del país, la aplicación de tratamientos preventivos con ivermectina y doramectina al ganado que ingrese a Nuevo León, y la denuncia de quienes incumplan los protocolos. Los productores destacan que la cooperación y la transparencia son fundamentales para proteger al sector y mantener la confianza de los mercados nacionales e internacionales.
El gusano barrenador, larva de la mosca Cochliomyia hominivorax, deposita sus huevos en heridas de animales de sangre caliente, incluyendo humanos. Al eclosionar, las larvas se alimentan del tejido vivo, causando la enfermedad conocida como miasis, que puede ser mortal si no se trata, y representa un riesgo especialmente alto para recién nacidos.
Para prevenir su propagación, se recomienda la inspección diaria de animales y personas, la limpieza de desechos orgánicos y el reporte inmediato a las autoridades sanitarias ante cualquier sospecha. En caso de presentar síntomas, es fundamental acudir de inmediato al centro de salud más cercano.