Un grupo de cuatro ladrones perpetró este domingo un robo en el Museo del Louvre, llevándose ocho joyas de un valor incalculable. Originalmente sustrajeron nueve piezas, pero en la huida perdieron la corona de la emperatriz Eugenia de Montijo. Las joyas robadas incluyen diademas, collares, pendientes y broches pertenecientes a reinas y emperatrices del Segundo Imperio, como María Amelia, Hortensia, María Luisa y Eugenia de Montijo.
Los delincuentes llegaron alrededor de las 09:30 a.m. al flanco sur del museo, junto al río Sena, utilizando dos motos y un camión con montacargas. Con discos de corte, hicieron un boquete en el cristal de una puerta balconera y rompieron las vitrinas que albergaban las joyas, mientras los guardianes evacuaban a los visitantes siguiendo los protocolos de seguridad. Tras sustraer los objetos, huyeron en las motos en apenas siete minutos, dejando el camión abandonado después de intentar incendiarlo sin éxito.
La fiscalía de París investiga el caso bajo los cargos de robo en banda organizada y asociación de malhechores. Se analiza el origen del camión, que podría haber sido robado o alquilado con documentación falsa. Aunque se estudia si el robo fue un encargo de un coleccionista o si las piedras preciosas serán vendidas por separado, no se descarta que haya otros móviles. El museo permaneció cerrado todo el domingo para permitir la labor de la Policía científica.