Un niño de 11 años con autismo nivel tres y dificultades de lenguaje resultó intoxicado tras ingerir raticida en el Centro de Atención Múltiple (CAM) 27, ubicado en la colonia Las Fuentes, en Torreón. El incidente ocurrió durante el primer día de clases de septiembre, después de que el niño tomó del escritorio de su profesora una botella que contenía veneno para ratas.
La madre del niño denunció que la respuesta del centro educativo fue insuficiente: en lugar de llamar al 911 o a la Cruz Roja, el personal le pidió a la madre comprar un litro de leche para el menor, ya que la escuela no contaba con protocolos de seguridad para estos casos. Horas después, ella misma llevó al niño a urgencias, donde recibió un lavado de estómago y fue diagnosticado con intoxicación por raticida, permaneciendo una semana sin poder asistir a clases. Afortunadamente, se recuperó, y su madre señaló que si no hubiera estado presente, las consecuencias podrían haber sido más graves.
La madre presentó denuncias y demandas contra la escuela y la maestra a cargo, pero asegura que las autoridades no han dado seguimiento adecuado al caso. Ahora exige que se tomen medidas concretas para garantizar la seguridad de su hijo y que se haga responsable a quien corresponda por la intoxicación del menor.