El mundo del futbol americano está de luto. Marshawn Kneeland, jugador de los Dallas Cowboys, murió a los 24 años tras una herida de bala autoinfligida luego de una persecución policial en Texas, según confirmaron las autoridades y el propio equipo. El joven liniero defensivo había sido una de las promesas más destacadas del Draft 2024.
En un comunicado, los Cowboys expresaron su pesar: “Con profunda tristeza informamos del fallecimiento de Marshawn Kneeland. Era un compañero muy querido y un miembro valioso de nuestra organización. Nuestros pensamientos están con su familia y su novia, Catalina”. De acuerdo con el reporte policial, Kneeland fue hallado sin vida después de que los agentes localizaran su vehículo accidentado tras la persecución.
Seleccionado en la segunda ronda del Draft procedente de Western Michigan University, Kneeland había logrado ganarse un lugar en la defensa de Dallas. En su primera temporada registró 26 tacleadas y una captura, y se convirtió en símbolo de esfuerzo al dedicar su carrera a la memoria de su madre fallecida. Su partida deja un vacío enorme tanto en el equipo como entre los fanáticos que veían en él a una de las futuras estrellas de la NFL.