En Estados Unidos, un hombre fue detenido luego de agredir a una mujer embarazada que fumaba en una sala de espera. Testigos relataron que el hombre se acercó a la mujer, le quitó el cigarrillo y lo arrojó al suelo antes de abofetearla. Minutos después regresó y repitió la agresión, lo que generó alarma entre las personas presentes y llevó a que alguien llamara a la policía.
El agresor, identificado como Felix Taylor, fue arrestado poco después y enfrenta cargos por agresión agravada. Durante la investigación, aseguró que su intención era proteger al bebé, pero su acción violenta provocó reacciones encontradas entre los internautas.
El caso desató un debate en redes sociales sobre los límites entre la preocupación por la salud y la violencia injustificada. Mientras algunos consideran que actuó de forma impulsiva pero con buena intención, otros sostienen que ningún motivo justifica agredir físicamente a otra persona.