Un enfermero de 44 años fue sentenciado a cadena perpetua en Alemania tras ser declarado culpable de asesinar a 10 pacientes e intentar acabar con la vida de otros 27 en un hospital de Würselen, entre diciembre de 2023 y mayo de 2024. De acuerdo con la investigación, el hombre administraba dosis excesivas de morfina y otros sedantes con el fin de mantener a los pacientes inconscientes durante sus turnos nocturnos y así disminuir su carga de trabajo. El tribunal concluyó que actuó con extrema crueldad e indiferencia hacia las víctimas, por lo que determinó que no podrá solicitar libertad condicional.
El responsable, quien había ejercido como enfermero desde 2020 en el hospital de Würselen, utilizó un método sistemático para inmovilizar a los pacientes más dependientes, provocando su muerte por sobredosis. Las sospechas surgieron tras reportes de familiares que notaron irregularidades en la atención nocturna, lo que llevó a las autoridades a abrir una investigación en febrero de 2025. A medida que avanzaron las indagatorias, se confirmaron diez asesinatos y veintisiete intentos, aunque las autoridades no descartan que existan más víctimas, por lo que continúan las exhumaciones y revisiones de expedientes médicos.
Durante el proceso judicial, se determinó que el acusado actuó impulsado por frustración y apatía hacia los pacientes que requerían mayores cuidados. Su único propósito era tener noches más tranquilas, sin interrupciones ni demandas adicionales. La justicia de Aquisgrán calificó los hechos como de ‘culpabilidad de especial gravedad’, lo que implica que el sentenciado no podrá optar a libertad anticipada tras los 15 años mínimos de prisión. El caso ha recordado a la opinión pública los crímenes cometidos por el enfermero estadounidense Charles Cullen, quien entre 1988 y 2003 asesinó a centenares de pacientes mediante sobredosis de fármacos.