En Corea del Sur, más de 40 aspirantes a la universidad fueron rechazados pese a contar con calificaciones sobresalientes debido a antecedentes de acoso escolar. Instituciones como la Universidad Nacional de Seúl y otras universidades nacionales implementaron una política de ‘tolerancia cero’ contra la violencia en las aulas, priorizando el comportamiento ético sobre el rendimiento académico en sus procesos de admisión.
Durante el ciclo de ingreso 2025, seis de las diez principales universidades nacionales detectaron y rechazaron a 45 estudiantes con historial de violencia escolar, aunque habían obtenido puntajes destacados en la prueba College Scholastic Ability Test (CSAT). Entre los casos, la Universidad Nacional de Seúl rechazó a dos estudiantes, mientras que la Universidad Nacional de Gyeongpook descalificó a 22 aspirantes. También aplicaron esta medida la Universidad Nacional de Busan, la Universidad Nacional de Jeonbuk y la Universidad Nacional de Kangwon.
La decisión se basa en la revisión de los expedientes de disciplina escolar, que incluyen desde transferencias de escuela por acoso hasta expulsiones, y puede restar puntos o provocar la descalificación directa de los aspirantes. A partir de 2026, todas las universidades surcoreanas deberán considerar de manera obligatoria el historial de violencia escolar, garantizando que la conducta y ética social se conviertan en un requisito esencial junto con la capacidad intelectual.