La osita Mina ha mostrado una notable recuperación desde su rescate por la Profepa y su traslado a la Fundación Invictus, después de haber vivido en cautiverio y presentar serios problemas de salud en el zoológico La Pastora. Durante su estancia de 52 días en Pachuca, Hidalgo, la osa ha recibido alimentación especializada y cuidados que han mejorado significativamente su estado físico.
Al momento de su rescate, Mina presentaba una capacidad cardíaca del 20 por ciento y llevaba cerca de 33 meses en desnutrición. Tras las terapias implementadas por la fundación, su corazón ahora funciona al 85 por ciento y ha logrado aumentar 10 kilos, acercándose a el desarrollo esperado para su edad.
El proceso de recuperación también ha permitido que Mina recupere la movilidad y la fuerza de su cuerpo, incluyendo sus extremidades y garras, que estaban afectadas por costras y problemas derivados de la exposición prolongada a bacterias, hongos y suciedad. La osa ha podido reconectarse con sus capacidades físicas y su bienestar general, mostrando un aspecto mucho más saludable y activo.