Jodi Proger, de 64 años, falleció el 15 de noviembre tras ser atacada por un ciervo en su granja ubicada en Stewartsville, Ohio. El incidente ocurrió cuando la mujer quedó atrapada dentro de un corral junto a un venado macho, que tuvo que ser sacrificado por la policía del condado de Belmont para poder auxiliarla. Proger fue declarada muerta en el lugar.
La mujer se dedicó durante más de una década a la rehabilitación y rescate de ciervos, labor que comenzó en 2013 tras presenciar un accidente en el que una cierva fue atropellada en una autopista del estado. En ese momento rescató a un cervatillo macho de pocos días de nacido, al que llamó Wheezer, y que posteriormente se convirtió en uno de los animales más representativos de su labor, llegando a desarrollar grandes astas de seis puntas. Con el tiempo, Jodi amplió su cuidado a otros cuatro ciervos, manteniendo siempre la autorización y supervisión del Departamento de Recursos Naturales de Ohio (ODNR), que incluso solicitó la castración de Wheezer como condición para otorgarle el permiso de cuidado de fauna.
Tras la muerte de Jodi Proger, surgieron especulaciones sobre la responsabilidad del venado en el ataque. La familia aclaró que Wheezer no fue el causante del fallecimiento y destacó que la víctima contaba con licencia oficial para cuidar a los animales y conocía los riesgos de su labor. Además, recordaron su trayectoria en el condado de Belmont, donde dedicó su vida a rescatar y proteger a la fauna local, solicitando respeto durante su duelo.