Un episodio sorprendente ocurrió en un templo budista de la provincia de Nonthaburi, en Tailandia, donde una mujer que había sido considerada muerta por su familia comenzó a moverse dentro de su ataúd instantes antes de ser cremada. El cuerpo había sido trasladado hasta el recinto religioso Wat Rat Prakhong Tham por su hermano, quien aseguró que ella había dejado de respirar dos días antes en la provincia de Phitsanulok, donde llevaba cerca de dos años postrada debido a problemas de salud.
El hombre realizó un viaje de 500 kilómetros con la intención de cumplir el deseo de su hermana de donar sus órganos, pero en el hospital al que acudió le negaron el procedimiento porque no llevaba un certificado de defunción. Al no encontrar otra alternativa, se dirigió al templo, que brinda servicios de cremación gratuitos, pero también allí le advirtieron que necesitaba el mismo documento. Mientras recibía indicaciones sobre los trámites, el personal escuchó golpes dentro del ataúd y descubrió que la mujer presentaba ligeros movimientos en los brazos y la cabeza.
Tras confirmar que aún mostraba signos vitales, el templo solicitó apoyo médico y logró enviarla a un hospital cercano para atención urgente. El recinto religioso también decidió cubrir los gastos médicos, debido a la limitada situación económica de la familia, mientras se investiga cómo ocurrió el error que casi terminó en una cremación prematura.