Raúl Rocha Cantú, empresario mexicano y propietario del certamen Miss Universo, fue señalado por autoridades federales por su presunta participación en una red dedicada al tráfico ilegal de combustible y al suministro de armas a grupos delictivos. Tras ser notificado de una orden de aprehensión, se acogió al programa de testigos protegidos de la Fiscalía General de la República (FGR), con el fin de asegurar su integridad frente a los riesgos derivados del proceso penal.
La orden judicial, emitida a mediados de noviembre, surgió a partir de investigaciones que apuntan a que el empresario habría introducido combustible desde Guatemala sin cumplir con las fracciones arancelarias correspondientes. Además, se le relaciona con el abastecimiento de armamento para organizaciones criminales. Según los reportes, la operación incluía centros logísticos distribuidos en distintos puntos del país, entre ellos instalaciones en Querétaro donde llegaban carrotanques, así como zonas donde el combustible era mezclado con aditivos antes de su distribución final hacia empresas vinculadas.
Estas acusaciones llegan en un momento especialmente complicado para Miss Universo, que atraviesa una polémica tras su edición más reciente en Tailandia. El triunfo de la mexicana Fátima Bosch ha sido objeto de cuestionamientos públicos debido a señalamientos de presunto fraude y a rumores de que habría habido acuerdos previos entre el empresario y el padre de la ganadora, quien ocupa un cargo en Petróleos Mexicanos. A esto se suman las denuncias de jurados que participaron en el evento, quienes aseguran que el proceso para seleccionar finalistas careció de transparencia y que hubo intentos de influir en la decisión final.