Un influencer y entrenador de fitness ruso, Dmitry Nuyanzin, de 30 años, falleció tras someterse a un peligroso reto viral que consistía en consumir más de 10 mil calorías diarias. Su experimento, que documentaba en redes sociales, tenía como objetivo aumentar entre 22.5 y 25 kilos en pocas semanas antes de iniciar una transformación física extrema para demostrar la eficacia de su método de pérdida de peso. Para el 18 de noviembre, Dmitry ya había superado los 100 kilos, alcanzando los 105, según mostraban sus videos.
Durante el desafío, Dmitry ingería enormes cantidades de comida ultraprocesada, incluyendo pizzas, hamburguesas, pasteles y dumplings con mayonesa, y registraba en video los cambios de su cuerpo. También promocionaba un incentivo económico para quienes lograran perder al menos el diez por ciento de su peso antes de Año Nuevo, lo que motivó la participación activa de sus seguidores. Sin embargo, pese a su confianza inicial, su salud comenzó a deteriorarse rápidamente. Un día antes de su muerte canceló sus entrenamientos y planeaba acudir a un médico por malestar general.
Horas después fue encontrado sin vida mientras dormía, víctima de un paro cardíaco que estaría relacionado con el estrés extremo que provocó su dieta. Su muerte ha reavivado la preocupación sobre los riesgos de los retos virales vinculados a la alimentación y el fitness, y ha sido utilizada por expertos para alertar sobre los peligros de realizar cambios drásticos en la dieta sin supervisión médica. La historia de Dmitry resalta la importancia de la responsabilidad de los creadores de contenido al promover prácticas que pueden poner en riesgo la vida de sus seguidores.