Un estudio reciente vino a moverle el piso a una de las ideas más repetidas sobre nuestra historia: que los neandertales se extinguieron. Investigadores de la Universidad de Roma Tor Vergata proponen algo muy distinto. Según sus datos, esta especie no desapareció, sino que terminó mezclándose tanto con los Homo sapiens que su linaje quedó absorbido por completo, casi como si se hubiera diluido a lo largo de miles de años de convivencia.
Los científicos usaron modelos matemáticos para simular cómo dos poblaciones que compartían territorio, recursos y tiempo pudieron fusionarse poco a poco. Sus cálculos indican que este proceso pudo durar entre 10.000 y 30.000 años, lo suficiente para que los grupos neandertales —menos numerosos y con menor diversidad genética— terminaran integrándose en las poblaciones humanas que se expandían por Eurasia. Y las pruebas están en nuestro propio cuerpo: quienes tienen ascendencia no africana aún conservan entre 1 % y 4 % de ADN neandertal.
Para los autores del estudio, esto cambia por completo el concepto de “extinción”. No se trató de un final brusco, sino de una transición silenciosa en la que los neandertales dejaron de existir como grupo independiente, pero no como legado biológico. De hecho, parte de sus genes siguen influyendo en nuestro sistema inmunológico y en cómo respondemos al frío. En otras palabras: no desaparecieron… viven en nosotros.