Un equipo de investigadores de la Universidad de Corea, la Universidad Sungkyunkwan y el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) desarrolló una tecnología que podría transformar la forma en que se reparan fracturas complejas: la impresión de injertos óseos directamente dentro del quirófano. El sistema permite crear estructuras personalizadas sobre el hueso dañado en tiempo real, reduciendo la necesidad de implantes prefabricados y acortando los tiempos quirúrgicos.
El dispositivo, similar a una pistola de impresión 3D portátil, utiliza un material biocompatible compuesto por policaprolactona e hidroxiapatita, capaz de adaptarse con precisión a la forma del hueso y solidificarse rápidamente. Esta técnica facilita una mejor integración del injerto y favorece la regeneración natural del tejido, además de disminuir el riesgo de complicaciones asociadas a los métodos tradicionales.
Durante pruebas en modelos animales, el sistema mostró resultados superiores frente a técnicas convencionales, con mayor formación ósea y menor riesgo de infección. Además, el material puede incorporar antibióticos que se liberan de manera controlada. Aunque aún se requieren más estudios antes de su aplicación en humanos, los investigadores consideran que este avance podría marcar un punto de inflexión en la cirugía ortopédica moderna.