Flossie volvió a hacer historia este 29 de diciembre al llegar a los 30 años de edad, una cifra impresionante que la consolida oficialmente como la gata viva más longeva del planeta, de acuerdo con Guinness World Records. Nacida en 1995, su edad equivale a unos 136 años humanos, algo prácticamente impensable para un felino.
Aunque con el paso del tiempo perdió la audición y gran parte de la visión, su actual cuidadora, Vicki Green, asegura que Flossie sigue disfrutando de la vida a su manera. Camina sola por la casa, mantiene la curiosidad intacta y nunca pierde el entusiasmo cuando llega la hora de comer o de jugar un poco.
La historia de Flossie también es una de resiliencia: pasó por varios hogares antes de encontrar estabilidad en el actual, donde vive tranquila y rodeada de cuidados. Hoy no solo celebra un cumpleaños extraordinario, sino que se convierte en un símbolo de longevidad y bienestar animal que sorprende al mundo entero.