La Guardia Costera de Estados Unidos interceptó este miércoles un nuevo buque petrolero sancionado que operaba de manera ilegal en aguas internacionales del mar Caribe, de acuerdo con información difundida por el Comando Sur de Estados Unidos. La embarcación fue identificada como parte de la denominada ‘flota oscura’, utilizada para el transporte de crudo proveniente de países sujetos a sanciones internacionales. Según las autoridades estadounidenses, el buque cisterna era apátrida y navegaba con documentación irregular, ya que presuntamente utilizaba de manera falsa la bandera de Camerún. Este tipo de prácticas es común dentro de la red de embarcaciones que trasladan petróleo de naciones como Venezuela o Irán, operando bajo banderas de conveniencia para evadir controles internacionales.
El buque, identificado como M/T Sophia, fue localizado mientras realizaba actividades ilícitas en aguas internacionales del Caribe y actualmente es escoltado por la Guardia Costera hacia territorio estadounidense, donde se definirá su situación legal. La intercepción se llevó a cabo sin incidentes y forma parte de un operativo más amplio de vigilancia marítima en la región. La acción se inscribe dentro de la Operación Lanza del Sur, nombre con el que la administración del entonces presidente Donald Trump denominó la ofensiva militar en el Caribe dirigida contra embarcaciones sospechosas de narcotráfico y de transporte de petróleo sancionado. En el mismo contexto, la Guardia Costera abordó también el buque tanque Marinera, anteriormente conocido como Bella 1, tras casi tres semanas de seguimiento.
Con estas dos acciones, suman cuatro los petroleros incautados por Washington desde el inicio de la campaña de presión contra el presidente venezolano Nicolás Maduro, quien, de acuerdo con el reporte, se encuentra detenido en Nueva York para enfrentar cargos relacionados con narcoterrorismo y posesión de armas. En paralelo, Donald Trump informó que el gobierno de Venezuela, actualmente encabezado por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, estaría dispuesto a entregar entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo para su venta en el mercado estadounidense. El mandatario calificó este crudo como de alta calidad y aseguró que los recursos obtenidos de su comercialización serían administrados por su gobierno.
La decisión de Washington de permitir el acceso al petróleo venezolano ocurre tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, en una operación militar realizada en Caracas y zonas aledañas, la cual, según el reporte, dejó un saldo de más de cincuenta personas fallecidas.