El rápido avance de la inteligencia artificial y los centros de datos está disparando el consumo eléctrico en el mundo y también en México. Proyecciones internacionales indican que esta demanda podría duplicarse para 2030, superando incluso el consumo anual de países completos, lo que está poniendo presión sobre una infraestructura eléctrica que crece a un ritmo más lento.
En México, grandes inversiones tecnológicas como las de Amazon en Querétaro, Equinix en Monterrey y la llegada de la supercomputadora ‘Coatlicue’ están incrementando de forma significativa las necesidades de energía continua y estable. La industria estima que en los próximos años el país deberá multiplicar por cinco su capacidad eléctrica destinada a centros de datos para poder sostener este crecimiento.
Ante este escenario, el gobierno planea ampliar la generación nacional en 22 mil megavatios hacia 2030, principalmente mediante plantas de ciclo combinado que utilizan gas natural. Estados como Querétaro ya concentran la mayor parte de los centros de datos gracias a su acceso a gasoductos y suministro confiable, y ahora el reto será extender este modelo energético al resto del país para acompañar la expansión de la economía digital.