Los Patriotas están de regreso en el gran escenario. Nueva Inglaterra selló su boleto al Supertazón tras vencer 10-7 a los Broncos de Denver en un partido marcado por una intensa nevada y mucho drama. Con Drake Maye al mando, el equipo dirigido por Mike Vrabel logró lo que parecía lejano tras la era Tom Brady: volver a pelear por el trofeo Vince Lombardi. El pase a la final llegó gracias a una defensa sólida y a una jugada clave en los minutos finales que apagó cualquier intento de remontada de Denver.
El duelo ante los Broncos fue cerrado de principio a fin. Denver pegó primero, pero un error de Jarrett Stidham antes del descanso abrió la puerta para que los Patriotas empataran el juego con un acarreo de Maye. Ya en el cierre, una intercepción de Christian González sentenció el triunfo y desató la euforia de Nueva Inglaterra, que disputará su primer Supertazón desde 2019 y buscará su séptimo título de la NFL.
Del otro lado, Seattle también escribió su regreso. Los Halcones Marinos superaron 31-27 a los Carneros de Los Ángeles en un duelo vibrante, liderados por un inspirado Sam Darnold, quien lanzó tres pases de anotación. Aunque Matthew Stafford y compañía pelearon hasta el final, el tiempo terminó jugando en su contra. Así, Seattle vuelve al Supertazón tras más de una década y protagonizará una revancha histórica ante los Patriotas, recordando aquella final inolvidable de 2015.