Investigadores del Centro de Investigación de Aguas Profundas Minderoo-UWA lograron capturar en video la aparición de un tiburón gigante nadando cerca de las islas Shetland del Sur, en el Océano Antártico. Este hallazgo resulta sorprendente, ya que hasta ahora se pensaba que estas gélidas aguas no eran habitadas por tiburones.
El ejemplar, identificado como un tiburón somnoliento (sleeper shark), medía entre 3 y 4 metros de largo y fue grabado a 490 metros de profundidad, en una zona donde la temperatura del agua apenas alcanzaba 1.27 grados Celsius. A pesar de las condiciones cercanas al punto de congelación, el animal se desplazaba con tranquilidad sobre el lecho marino iluminado por la cámara científica, sorprendiendo a los investigadores por su tamaño y robustez.
Los tiburones somnolientos pertenecen a la misma familia del tiburón de Groenlandia y destacan por su apariencia prehistórica y su lentitud extrema, que les da un aspecto de letargo constante. Pueden alcanzar hasta 6 o 7 metros, presentan un color gris oscuro, café o negro con manchas, y a menudo portan parásitos en los ojos que los dejan parcialmente ciegos, aunque esto no afecta su capacidad para cazar, guiándose principalmente por el olfato.
Este descubrimiento, logrado gracias a una cámara con cebo colocada por el equipo australiano, amplía el conocimiento sobre la fauna antártica y desafía las ideas previas sobre la distribución de los tiburones en estas regiones.