La administración de Donald Trump aprobó la construcción de un puerto en Texas que tendrá la capacidad de transportar hasta un millón de barriles de petróleo al día, bajo la propiedad de la empresa Sentinel Midstream.
El proyecto, conocido como Texas GulfLink Deepwater Port, había estado en espera de autorización durante cinco años, enfrentando obstáculos burocráticos.
La nueva terminal, ubicada frente a la costa de Brazoria, permitirá a grandes petroleros cargar hasta 85 mil barriles de crudo por hora, lo que refuerza la postura del gobierno de EU de asegurar su dominio energético.
Aunque los ambientalistas han protestado por el impacto ecológico de esta y otras terminales similares, la Agencia de Protección Ambiental bajo la administración de Biden ya aprobó el proyecto.
Además, Trump firmó una orden ejecutiva para crear el Consejo Nacional de Dominio Energético, que buscará facilitar la producción y distribución de recursos como petróleo, gas y electricidad.
La administración ha enfocado sus esfuerzos en aumentar la producción energética nacional como pilar clave para fortalecer la geopolítica y la economía del país, en un contexto global de competencia por la supremacía tecnológica.