En un pantano de Irlanda, se halló el torso de un hombre que data de hace 2.400 años, conservado gracias al entorno ácido y libre de oxígeno del lugar. Los restos estaban tan bien preservados que los científicos pudieron analizar el contenido de su estómago, revelando que su última comida consistía en trigo y suero de leche. Sin embargo, su dieta en los meses previos fue mayormente carnívora, según el análisis de sus uñas.
Conocido como “Oldcroghan Man”, se cree que fue víctima de una muerte violenta, posiblemente un sacrificio ritual, ya que presentaba señales de tortura. Un equipo del Museo Nacional de Irlanda estudió sus huellas dactilares, que eran tan nítidas como las de una persona viva.
A pesar de que le faltaban la cabeza y las extremidades inferiores, los científicos estimaron su altura en 198 cm, basándose en el tamaño de su brazo. La datación por radiocarbono sugiere que su muerte ocurrió entre 400 y 200 a.C.