Elon Musk respondió a la negativa del FBI, el Pentágono y otras agencias federales de cumplir con las órdenes del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), advirtiendo que quienes no cooperen pronto podrían perder sus empleos.
La controversia surgió luego de que DOGE solicitara a miles de empleados federales un informe sobre sus logros laborales, con la advertencia de que no responder sería considerado una renuncia.
Mientras algunos departamentos gubernamentales instruyeron a sus trabajadores a ignorar la solicitud, otros, como la Administración del Seguro Social, consideraron la exigencia como una orden legítima.
En medio de la disputa, Elon Musk lanzó una encuesta en su red social X, donde la mayoría de los votantes apoyó la medida.
Entretanto, varias demandas contra las acciones ejecutivas de Donald Trump, incluyendo el rol de Elon Musk en la administración, siguen en curso en tribunales federales.