El Papa Francisco, de 88 años, ha mostrado una leve mejoría tras dos semanas de hospitalización por una doble neumonía, aunque su pronóstico sigue siendo reservado, según el Vaticano. A pesar de no presentar nuevas crisis respiratorias, continúa bajo tratamiento y fisioterapia, y los médicos insisten en la necesidad de más días de estabilidad antes de modificar su diagnóstico.
Esta hospitalización, la más larga desde 2021, ha generado preocupación debido a sus antecedentes de salud, incluyendo cirugías abdominales y problemas de movilidad. También ha reavivado el debate sobre su capacidad para seguir al frente de la Iglesia, ya que el derecho canónico no establece un protocolo claro en caso de que su estado se agrave.
Aunque el Papa ha retomado algunas actividades desde el hospital, ha cancelado eventos importantes, como su audiencia del sábado y su participación en la misa de Miércoles de Ceniza el 5 de marzo. Mientras tanto, fieles en todo el mundo continúan orando por su pronta recuperación, a la espera de su primera aparición pública tras esta crisis de salud.