Aunque el acceso a servicios financieros ha avanzado en México, la inclusión no es igual para todos. La Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) reveló que más del 70% de los adultos cuenta con al menos un producto financiero, impulsado en parte por los programas sociales y el uso de plataformas digitales, especialmente entre los jóvenes.
Sin embargo, persisten grandes brechas. Muchas personas aún ahorran en casa y carecen de historial crediticio, lo que limita su acceso a créditos. Tres de cada diez mexicanos han sido rechazados por no contar con antecedentes financieros.
La exclusión afecta más a comunidades indígenas, zonas rurales y mujeres. Aunque el 73% de ellas tiene acceso a servicios financieros, la cifra sigue por debajo del 81% de los hombres. La desigualdad se acentúa en regiones como el sur del país y zonas rurales, donde el acceso es más limitado.
Expertos advierten que aún faltan políticas efectivas para reducir estas brechas. El empleo formal y la digitalización han sido claves, pero se necesita fortalecer la confianza y la educación financiera para lograr una verdadera inclusión.