El gobierno de Estados Unidos ha impuesto medidas especiales de confinamiento al narcotraficante Rafael Caro Quintero, considerándolo un prisionero de alto riesgo. Estas restricciones, conocidas como “Medidas Especiales Administrativas” (SMA), incluyen la limitación de su comunicación con otros internos, familiares y medios de comunicación, así como la supervisión de sus conversaciones con abogados. Desde el 17 de marzo, Caro Quintero permanece en confinamiento solitario en la prisión metropolitana de Brooklyn, Nueva York, con solo una hora diaria fuera de su celda y bajo estricta vigilancia.
Además del aislamiento, las autoridades han restringido el acceso del capo a llamadas y correspondencia, para evitar cualquier posible coordinación de actividades ilícitas. La fiscal a cargo del caso, Saritha Komatireddy, notificó al juez federal Frederic Block sobre la implementación de estas medidas, que suelen aplicarse a terroristas y líderes de organizaciones criminales. Se espera que la audiencia del 26 de marzo revise estas restricciones y otros aspectos del caso.
Mientras tanto, diversos abogados privados han mostrado interés en representar a Caro Quintero, quien actualmente cuenta con defensores designados por la corte. En la próxima audiencia, el narcotraficante deberá decidir si continúa con su defensa actual o contrata nuevos representantes. La fiscalía también ha solicitado que se implementen protocolos especiales para el acceso a la información del caso y el manejo de pruebas sensibles, asegurando un proceso controlado y altamente vigilado.