La venta de cigarros de contrabando en Nuevo León ha proliferado debido a las grandes ganancias que genera para los comerciantes. Estas cajetillas, que ingresan al país sin pagar impuestos, pueden costar hasta un 70% menos que las legales, lo que las hace altamente accesibles para los consumidores. Marcas como Marble y Link son las más vendidas, con precios de entre $25 y $30 pesos, muy por debajo del costo promedio de los cigarros legales, que ronda los $85 pesos.
Esta tendencia no solo afecta la recaudación fiscal del Gobierno federal, que pierde aproximadamente $13,500 millones de pesos al año por la venta ilegal de cigarros, según un estudio de Oxford Economics, sino que también impacta la salud pública. En Nuevo León, más de un millón de personas son fumadores activos, lo que representa el 18% de la población, agravando los problemas respiratorios en una zona ya afectada por la contaminación.
Los vendedores justifican la comercialización de estos productos debido a los mayores márgenes de ganancia en comparación con los cigarros legales. Mientras que con las marcas piratas obtienen hasta un 40% de utilidad, con las legales apenas logran un 10%. Además, la venta de cigarros sueltos, que es aún más lucrativa, permite a los comerciantes obtener mayores ingresos, ya que los ilegales se venden en $3 pesos cada uno, mientras que los legales cuestan alrededor de $5 pesos.