La cadena estadounidense Hooters, conocida por su modelo de restaurantes que combinan alitas, cerveza y camareras en atuendos reveladores, se declaró en bancarrota en Estados Unidos al solicitar protección bajo el Capítulo 11 debido a una deuda de 376 millones de dólares.
Aunque este proceso solo afecta a sus operaciones corporativas, la estrategia incluye la venta de aproximadamente 100 restaurantes a franquiciados apoyados por los mismos fundadores de la marca.
En México, donde Hooters opera bajo franquicia, las sucursales seguirán funcionando con normalidad, aunque se prevé una transformación global del concepto hacia un enfoque más familiar, sin dinámicas sexistas como las ‘noches de bikini’ y con una imagen renovada.
Esta estrategia busca adaptarse a los cambios generacionales, a un entorno competitivo más diverso y a críticas históricas por discriminación y sexismo, en un intento por modernizar una marca que marcó época, pero que hoy enfrenta los desafíos de conectar con un público que ya no se identifica con su estilo original.