Una historia que parece de película oscura está sacudiendo Argentina: Luciana Bustos Sánchez, científica del Conicet, está siendo juzgada por la muerte de su amigo y pareja ocasional, Marcelo Amarfil, un profesor de educación física. Todo ocurrió el 17 de enero de 2024, cuando, tras una cena, ambos se alejaron a una calle solitaria donde, según ella, tuvieron un encuentro sexual que terminó en tragedia.
Luciana llamó a la hermana de Marcelo esa madrugada para decirle que “se había matado con un cuchillo” tras un brote psicótico. Pero cuando la policía llegó, lo encontró fuera del auto, desangrado. La versión de Luciana no convenció: los forenses descubrieron que Marcelo tenía las manos atadas, un antifaz y al menos seis puñaladas. Además, las heridas no coincidían con su lateralidad, lo que encendió aún más las alarmas.
Ahora, la científica enfrenta cargos por homicidio doblemente agravado, mientras los fiscales intentan desentrañar si fue un crimen pasional, un accidente en medio de un juego extremo o algo más macabro. Ambos planeaban abrir un gimnasio juntos, pero el sueño compartido acabó en una escena de terror.