Tomás Yarrington, exgobernador de Tamaulipas, fue deportado a México tras haber pasado un tiempo en una prisión de Estados Unidos, donde fue sentenciado por lavar dinero del narcotráfico. Aunque le habían dictado nueve años, salió antes por buena conducta, cumpliendo solo cerca de tres.
Ahora, Yarrington tendrá que enfrentar cuentas pendientes en territorio mexicano. Las autoridades lo acusan de lavado de dinero, delincuencia organizada y nexos con el crimen mientras estaba en el poder. No la tiene fácil, ya que podría ser llevado a un penal de máxima seguridad.
En las próximas horas será presentado ante un juez federal, y se definirá su situación legal en México. Su regreso ha encendido los focos rojos en el sistema judicial, y todo apunta a que el caso dará mucho de qué hablar en los próximos días.