El cuerpo del papa Francisco fue trasladado a la Basílica de San Pedro, donde permanecerá en capilla ardiente durante tres días para recibir el último adiós de miles de fieles.
La procesión fúnebre, marcada por el repique de campanas y los aplausos del público, partió desde la capilla de Santa Marta, y el féretro fue colocado bajo el baldaquino barroco de la basílica, cumpliendo su deseo de una ceremonia sencilla y sin catafalco.
Con un estilo pastoral cercano y austero, el papa argentino, fallecido a los 88 años, será enterrado el sábado en Santa María la Mayor, siendo el primer pontífice en descansar fuera del Vaticano desde 1903.
Mientras Roma se alista para recibir a una multitud de fieles y más de 150 delegaciones internacionales, se preparan medidas de seguridad extraordinarias y el Vaticano inicia el proceso para elegir a su sucesor.