Durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, generó polémica al declarar, aparentemente en tono de broma, que le gustaría ser el sucesor de Francisco, fallecido hace poco, señalando que él mismo sería su principal elección.
Aunque sus comentarios causaron reacciones diversas en redes sociales, Trump también expresó su apoyo al cardenal Timothy Dolan, arzobispo de Nueva York, a quien describió como una opción destacada para el cónclave previsto para iniciar el 7 de mayo.
Dolan, de 78 años, es una figura influyente dentro de la Iglesia Católica de Estados Unidos, conocido por su enfoque que fusiona posturas conservadoras en cuestiones doctrinales con acciones progresistas en favor de los inmigrantes, aunque sus posibilidades de ser elegido son consideradas bajas debido a la reticencia histórica del Vaticano a elegir a un papa estadounidense.
Diez cardenales estadounidenses formarán parte del cónclave, lo que equivale al 7.4% del total de votantes. Están divididos entre conservadores, progresistas y moderados, y su influencia ya fue clave en el cónclave de 2013, cuando se eligió al papa Francisco.