El gobierno de Estados Unidos anunció una inversión de 500 millones de dólares para desarrollar una vacuna universal contra la gripe, que ofrecería protección frente a múltiples cepas, incluida la gripe aviar. El proyecto estará a cargo del NIAID y otros centros bajo el liderazgo de los NIH, y utilizará una tecnología basada en virus completos desactivados, considerada obsoleta pero ahora retomada con ajustes. Los ensayos clínicos están previstos para iniciar en 2026.
La meta es reducir la necesidad de campañas estacionales actualizando anualmente las vacunas, logrando una inmunidad más amplia y duradera frente a mutaciones del virus. Esta estrategia también busca fortalecer la preparación ante futuras pandemias, como ocurrió con el COVID-19 y los recientes brotes de influenza aviar. No obstante, el anuncio ha generado tensiones políticas, ya que sustituiría al programa NextGen de la administración Biden, considerado más costoso por el equipo del actual presidente, Donald Trump.
El proyecto cuenta con el respaldo del secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., quien anteriormente fue una figura polémica por sus posturas antivacunas. Hoy, en su nuevo cargo, Kennedy promueve una política de salud pública “transparente” y respalda esta nueva iniciativa, que de ser exitosa, podría distribuir la vacuna en menos de cinco años.