En la comunidad de San Pedro Cuitlapan, en Tlacoachistlahuaca Guerrero, se celebró una boda entre una niña de 14 años y un niño de 13, quienes ya vivían juntos antes del evento, desafiando así la legislación que prohíbe el matrimonio infantil en México.
A pesar de que la ceremonia no tuvo validez legal ni fue oficiada por una autoridad civil o religiosa, la comunidad participó activamente en la celebración, en la que los menores bailaron un vals y recibieron aplausos de los asistentes.
Las autoridades estatales aclararon que el evento fue únicamente una celebración social, sin validez legal. No obstante, activistas de la zona destacaron que este tipo de matrimonios, así como la compraventa de menores, continúan siendo prácticas frecuentes y aceptadas en diversas comunidades indígenas de la región.