Una oficial británica evitó la prisión pese a haber sostenido una relación íntima y reiterada con un reo considerado ‘excepcionalmente peligroso’, a quien incluso intentó inseminarse artificialmente durante una visita carcelaria. La mujer, identificada como Cherri-Ann Austin-Saddington, de 29 años y madre de tres hijos, tuvo múltiples encuentros sexuales con el interno Bradley Trengrove mientras trabajaba en la prisión HMP The Verne, ubicada en Portland, Dorset.
La relación se extendió durante seis meses, periodo en el cual también introdujo de contrabando un teléfono móvil para mantenerse en contacto con él. El vínculo entre ambos comenzó cuando Trengrove fue trasladado a ese centro en 2022, donde Austin-Saddington ya había sido objeto de advertencias previas por interacciones inadecuadas con internos.
Según la investigación, la pareja sostuvo relaciones sexuales en al menos 30 a 40 ocasiones dentro de talleres poco concurridos del penal. La mujer llegó a quedar embarazada, aunque luego perdió al bebé. Incluso cuando él fue reubicado en otra prisión, ella lo visitó bajo un nombre falso y fue detenida al intentar ingresar una jeringa vacía en el sostén, con la intención de realizar una inseminación con esperma que él le había preparado.
A pesar de haber admitido mala conducta en un cargo público y contrabando de dispositivos electrónicos, la ex oficial no recibió pena de prisión debido a un accidente posterior que la dejó en silla de ruedas. El juez consideró que su estado de salud la había transformado profundamente y decidió imponerle una sentencia suspendida de dos años con medidas de rehabilitación. Trengrove, quien cumple una condena de 13 años por violación y abuso sexual a una menor, recibió una pena adicional de dos años y tres meses por su participación en el caso.