Un estremecedor caso ha sacudido a Indianápolis luego de que Zachary Arnold, un hombre de 41 años, asesinara a su hija de cinco años apenas una semana después de haber salido de prisión. El crimen ocurrió durante una videollamada con su pareja, quien, según reportes, presenció el estrangulamiento de la niña sin alertar a las autoridades. Arnold, inicialmente, declaró que la menor se había caído por las escaleras, pero posteriormente confesó el homicidio, el cual se habría desencadenado tras una discusión con su novia.
Los hechos previos al asesinato revelan señales de alarma que fueron ignoradas. Un día antes del crimen, Arnold envió a su pareja imágenes perturbadoras de la niña y, durante la videollamada, la mujer observó cómo el hombre estrangulaba a la pequeña Zara. Aunque le pidió que se detuviera, no llamó a emergencias por temor a represalias. Las autoridades han imputado a Arnold por homicidio y negligencia, y evalúan la posibilidad de presentar cargos adicionales por la brutalidad del acto.
Arnold tenía antecedentes penales graves. En 2020 fue denunciado por violación y había violado múltiples veces órdenes de restricción impuestas para proteger a la madre de su hija. Pese a haber sido sentenciado recientemente a 360 días de cárcel por invasión de privacidad, el juez decidió suspender la pena y liberarlo el 12 de mayo. Siete días después, el hombre acabó con la vida de su hija, desatando críticas hacia el sistema judicial por permitir su liberación anticipada.