El caso del chofer de transporte público Daniel Hernández, quien permanece hospitalizado tras una brutal agresión en la ruta T11 en Guadalajara, no solo ha conmocionado a la opinión pública, sino que ha desatado una peligrosa ola de señalamientos infundados en redes sociales.
Uno de los más afectados por esta reacción es Juan Molina, un guardia de seguridad que ha sido acusado de haber participado en el ataque. Mientras la Fiscalía de Jalisco sigue buscando al responsable real, en redes sociales se desató una cacería digital contra un guardia de seguridad, quien ha reportado recibir amenazas de muerte, acoso en su trabajo y que incluso se ha difundido su ubicación.
La confusión parece haberse originado en una fotografía del atacante, cuyas características físicas —como las canas, el bigote y la tez morena— no coinciden con las de él. Aun así, muchos continúan responsabilizándolo sin pruebas. El mencionó que, a raíz de las acusaciones en su contra, tanto él como su familia se encuentran en una situación de riesgo. La situación ha puesto en evidencia el impacto de los juicios anticipados que se dan en plataformas digitales, donde personas ajenas a los hechos pueden quedar marcadas de forma peligrosa.
De acuerdo con el testimonio de otro conductor, el atacante habría reaccionado con violencia luego de que el conductor no pudiera mover la unidad tras un percance vial. El sujeto lo golpeó en la mano, luego en el rostro, y finalmente le dio un fuerte golpe en la cabeza con un objeto metálico, dejándolo inconsciente. El atacante y los pasajeros abandonaron el lugar, dejando al conductor gravemente herido.