Más de 700 marines del 2º Batallón, 7º Regimiento, con base en el Centro de Combate Aéreo-Terrestre del Cuerpo de Marines en California, han sido desplegados en Los Ángeles como parte de una respuesta federal ordenada por el presidente Donald Trump. La medida se produce en medio de protestas en la ciudad.
Este despliegue se suma a la activación de cerca de 2,000 elementos de la Guardia Nacional bajo mando federal, lo que representa una notable intensificación del uso de fuerzas militares en operaciones dentro del territorio estadounidense. Pese al rechazo del gobernador de California y del alcalde de Los Ángeles, la movilización continúa y los marines ya han comenzado a llegar o están en proceso de ser desplegados.
Aunque no se han dado a conocer detalles específicos sobre sus tareas, se prevé que participen en labores de control de perímetro o apoyo logístico, ya que su participación directa en actividades policiales, como arrestos, está restringida a menos que se invoque la Ley de Insurrección.
El despliegue de marines dentro del país es poco común y remite a hechos excepcionales como los disturbios de 1992, marcando una diferencia notable con la intervención más frecuente de la Guardia Nacional en escenarios de crisis. El envío de esta fuerza de élite, altamente entrenada para operaciones complejas y de respuesta rápida, marca un giro contundente en la estrategia federal ante la tensión social en curso.