Juliana Marins, una turista originaria de Brasil, perdió la vida tras caer en un volcán activo en Indonesia, donde estuvo atrapada por tres días sin acceso a comida ni agua. La confirmación de su muerte fue compartida por sus familiares a través de redes sociales, luego de que su cuerpo fuera localizado por los equipos de rescate indonesios. El accidente ocurrió el sábado 21 de junio en el Monte Rinjani, dentro del Parque Nacional Gunung Rinjani. Juliana, quien realizaba una expedición acompañada por un guía, cayó a un acantilado de aproximadamente 500 metros de profundidad.
Las condiciones meteorológicas adversas y lo inaccesible del terreno dificultaron las maniobras de rescate, a pesar de los esfuerzos por monitorear su ubicación mediante drones. Mientras permanecía atrapada en el volcán, durante tres días, se desconocía si contaba con alimentos o si había sufrido heridas de gravedad. Fue hasta el martes 24 de junio cuando su cuerpo fue finalmente recuperado, en medio de una operación que se prolongó durante cuatro días. El Gobierno de Brasil lamentó el fallecimiento y destacó la labor de los rescatistas indonesios, aunque no se ha precisado si el cuerpo ya fue repatriado.
El padre de Juliana Marins compartió un emotivo mensaje en redes sociales tras la confirmación de su fallecimiento, recordando que a inicios de año su hija había decidido emprender un viaje de mochilera, motivada por su espíritu independiente y aventurero. Rechazó cualquier tipo de apoyo económico y eligió costear su travesía con el fruto de su propio trabajo. En su despedida, la familia expresó que la presencia de Juliana sigue viva en su hogar, en los espacios que solía ocupar, y en los recuerdos compartidos con quienes la conocieron.
Su padre destacó que ella murió cumpliendo uno de sus grandes sueños, lo que, a pesar del profundo dolor, les ofrecía algo de consuelo. La familia confió en que algún día volverán a reencontrarse con Juliana y la imaginaron en paz. El mensaje fue difundido ampliamente en redes sociales, donde tocó el corazón de miles de personas que siguieron el caso desde distintas partes del mundo.