En medio de las históricas inundaciones que azotaron el estado de Texas y que han dejado más de 80 personas muertas, la valentía de dos jóvenes mexicanas destacó como un acto de coraje y humanidad. Silvana Garza y María Zárate, dos jóvenes de 19 años, desempeñaban funciones de monitoras en el campamento Mystic, situado en el condado de Kerr, una de las áreas más golpeadas por la crecida del río Guadalupe.
En la madrugada del 4 de julio, una fuerte tormenta provocó que el río Guadalupe creciera más de ocho metros en menos de una hora, causando la inundación del campamento y atrapando a decenas de personas. Sin contar con entrenamiento en rescates ni apoyo profesional, las dos jóvenes mexicanas asumieron la responsabilidad de proteger a un grupo de 20 niñas, en su mayoría de entre 8 y 10 años que estaban a su cuidado.
Frente al peligro creciente y la oscuridad, Silvana y María Paula respondieron con rapidez e ingenio para proteger a las niñas, les escribieron los nombres en los brazos con marcador, por si la corriente las separaba y era necesario identificarlas, las guiaron hacia terrenos elevados y lograron mantenerlas calmadas con palabras de aliento y juegos durante la larga y angustiante espera.
Gracias a su temple y determinación, todas las menores fueron rescatadas sanas y salvas por los equipos de emergencia horas después. Este acto heroico ocurre en un contexto de devastación donde al menos 95 personas han perdido la vida en el centro de Texas, según cifras oficiales, y donde al menos 27 personas, entre menores y trabajadores del campamento Mystic, perdieron la vida.
La historia de Silvana y María Paula ha sido destacada por medios internacionales, convirtiéndose en un símbolo de valentía y amor en medio del desastre.