La cerveza sin alcohol ya no es una rareza ni una moda pasajera. Hoy se posiciona como una de las tendencias con mayor crecimiento dentro de la industria de bebidas, especialmente en México, donde su consumo ha aumentado 30 % anualmente en los últimos cinco años.
A escala global, esta categoría muestra una clara expansión. Mientras que el consumo de cerveza con alcohol cayó 1 % en 2023, el de cerveza sin alcohol creció 9 %. En valor, el mercado alcanzó los 13,700 millones de dólares y se proyecta que supere los 23,000 millones para 2025. Incluso, algunos estudios estiman que esta cifra podría duplicarse hacia 2035.
En México, aunque la cerveza sin alcohol representa menos del 1 % del volumen total de consumo, su crecimiento sostenido revela un cambio de mentalidad. Este auge responde a factores como la búsqueda de estilos de vida más saludables, la reducción en la ingesta calórica y la necesidad de evitar los efectos del alcohol sin renunciar al ritual social de brindar.
Países tradicionalmente cerveceros, como Alemania y España, lideran esta transformación, pero mercados como Estados Unidos —donde el volumen creció 175 % entre 2019 y 2024— y América Latina, con Brasil y México a la cabeza, se suman cada vez con más fuerza a esta tendencia.
Con proyecciones de crecimiento del 8 al 10 % anual hasta 2029, todo indica que la cerveza sin alcohol dejará de ser la excepción para convertirse en una opción común en las mesas mexicanas. En un país de gran tradición cervecera, el cambio ya está en marcha.