Ante el encarecimiento acelerado de la vivienda en el país, el mercado de renta se perfila como la principal alternativa para millones de mexicanos que no pueden acceder a una casa propia. Según datos del INEGI, hasta 2020 el 16.4 % de las viviendas habitadas en México se encontraban en régimen de renta. No obstante, la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) estima que esta proporción podría crecer hasta el 50 % en las próximas dos décadas.
El fenómeno obedece a un desbalance estructural entre los ingresos de la población y el incremento en el valor de la vivienda. En las principales ciudades del país, como sucede en otras urbes del mundo, la plusvalía ha crecido más rápido que los salarios, generando procesos de gentrificación y exclusión habitacional.
Luis Armando Díaz Infante, secretario nacional de la CMIC, explicó que en el año 2000 una vivienda nueva de nivel medio en la capital costaba en promedio 500 mil pesos. Hoy, ese mismo tipo de inmueble ronda los 5 millones de pesos, un incremento de diez veces en apenas 25 años. Esta situación ha llevado a plantear modelos innovadores, como la renta móvil, en los que el inquilino acumula derechos sobre la propiedad conforme paga el alquiler.
Ante este panorama, la CMIC propone reconfigurar el concepto de hipoteca y explorar esquemas de arrendamiento financiero más accesibles, escalables y adecuados al contexto económico actual. El objetivo es transformar el mercado habitacional, hacerlo más asequible y frenar los efectos negativos de la gentrificación.
El reto no solo está en crear nuevas formas de habitar, sino también en construir más vivienda con enfoque social. Por ello, el gobierno de la Ciudad de México ha lanzado el Bando 1, una estrategia de 14 acciones enfocadas en garantizar el acceso a la vivienda en zonas de alta demanda como Roma, Condesa e Hipódromo.
Ricardo González Lomelí, presidente del Colegio de Ingenieros Civiles de México (CICM) en la capital, reconoció que regular los alojamientos temporales es un paso necesario, pero advirtió que también es crucial controlar el precio de la renta, uno de los factores que más impactan el mercado.
Finalmente, subrayó la importancia de dotar de infraestructura a otras zonas de la ciudad para que sean viables y atractivas para la construcción de nueva vivienda. Solo con una visión integral y en consenso será posible atender la creciente demanda y garantizar el derecho a una vivienda digna para todos.