Durante un velorio en la capital de Guatemala, un grupo armado ingresó a una funeraria y disparó contra los presentes, causando la muerte de siete personas y dejando doce heridas. La ceremonia se realizaba en memoria de Jeiber Gabriel Vargas Ávila, quien había sido ejecutado recientemente.
De acuerdo con las autoridades, el evento era considerado de alto riesgo debido a los antecedentes penales del fallecido, presunto integrante de la pandilla Barrio 18.
Aunque inicialmente se habían asignado agentes para resguardar el lugar, estos se retiraron poco antes del ataque, lo que habría sido aprovechado por presuntos integrantes de la Mara Salvatrucha para ingresar al recinto y disparar contra los asistentes.
Seis personas murieron en el lugar, mientras que una más perdió la vida en el hospital donde fueron trasladados los heridos. El gobierno anunció que se abrirá una investigación para determinar por qué se retiró la vigilancia del sitio y se procederá legalmente en caso de encontrar responsables entre los agentes.