El aplazamiento de 90 días en la imposición de aranceles a las exportaciones mexicanas, logrado gracias a una llamada telefónica entre la presidenta Claudia Sheinbaum y el entonces mandatario estadounidense Donald Trump, representa un avance significativo hacia la renovación del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC). Este acuerdo evitó la aplicación inmediata de un arancel del 30 por ciento y dio inicio a un proceso técnico y diplomático que culminará en una revisión estructural del tratado programada para enero de 2026.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, destacó que esta moratoria se logró sin que México tuviera que hacer concesiones adicionales, y que durante los próximos tres meses se analizarán pendientes relacionados con propiedad intelectual, métodos de verificación, reglas agropecuarias, políticas arancelarias y la creación de un órgano de competencia. Desde Washington, el secretario de Comercio de Estados Unidos valoró positivamente la llamada, aunque señaló que el proceso de negociación debe abordar también temas más amplios como la crisis del fentanilo, la inmigración ilegal y el déficit comercial entre ambos países.
Expertos en comercio y economía reconocen que aunque este aplazamiento proporciona un alivio inmediato a los sectores productivos, la incertidumbre seguirá presente hasta que se concreten reglas claras en la revisión del T-MEC. Se mantiene el riesgo de investigaciones comerciales unilaterales por parte de Estados Unidos, que podrían afectar exportaciones clave como vehículos ligeros, acero y aluminio. Para economistas de diversas firmas como Deloitte, Pantheon Macroeconomics, Grupo Base y Goldman Sachs, esta extensión es un paso intermedio fundamental para evitar un impacto económico más severo en México y preservar la competitividad en el mercado estadounidense, siempre y cuando se mantenga una colaboración constructiva en temas fronterizos y de seguridad.