La carga económica por motivos de salud se ha convertido en una amenaza creciente para los hogares en México. Así lo muestra el nuevo estudio “Situación del gasto en salud de los hogares en México 2018 vs. 2024”, elaborado por México Evalúa con datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH).
Entre 2018 y 2024, el gasto de bolsillo en salud pasó de 1,135 a 1,605 pesos trimestrales por hogar, lo que representa un incremento real del 41.4%. Esta alza afecta especialmente a los hogares con menores ingresos y sin acceso a seguridad social, quienes enfrentan una mayor vulnerabilidad económica ante cualquier enfermedad.
Uno de los datos más alarmantes es el aumento de los llamados gastos catastróficos, definidos como aquellos que superan el 30% de la capacidad de pago del hogar. En 2024, 1.11 millones de hogares incurrieron en este tipo de gasto, un crecimiento del 64.5% respecto a 2018.
La distribución del gasto evidencia un patrón regresivo. Los hogares más pobres destinan proporcionalmente más a la salud que los de mayores ingresos. En 2024, los del decil I gastaron hasta 5.9% de su ingreso total (excluyendo apoyos gubernamentales), frente al 2.1% en el decil X. La falta de afiliación a instituciones de salud pública acentúa esta carga.
El impacto es especialmente severo en adultos mayores, cuyo gasto trimestral en salud pasó de 1,567 a 2,285 pesos entre 2018 y 2024, un aumento del 46%. Para muchos, esto representa un riesgo financiero crítico, sobre todo si no cuentan con pensión o apoyo económico.
La consecuencia más grave es el empobrecimiento médico. En 2024, 287,000 hogares mexicanos cayeron en pobreza exclusivamente por gastos en salud, un incremento del 60% respecto a 2018. Las entidades más afectadas incluyen Veracruz, Chiapas, Oaxaca, Estado de México, Puebla y Guerrero.
Ante este panorama, México Evalúa propone varias acciones urgentes:
- Presupuestar el gasto en salud de acuerdo con las necesidades reales de la población.
- Garantizar igualdad en la calidad de servicios entre quienes tienen y no tienen seguridad social.
- Diseñar un paquete de prestaciones universales y exigibles.
- Crear un plan de infraestructura médica a largo plazo.
- Fortalecer la evaluación y la transparencia en el sistema de salud.
El informe concluye que un sistema de salud inclusivo, eficiente y centrado en el paciente es indispensable para evitar que una enfermedad se traduzca en una crisis financiera para millones de familias.